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Ordenando el roster por puesto: ¿Qué sector es el más fuerte y cuál es el más débil? (parte 2)

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El inicio del campamento de entrenamiento está a la vuelta de la esquina. Ser protagonista del Pro Football Hall of Fame Game que inaugura los juegos de pretemporada otorga la posibilidad de comenzar un poco antes que el resto. Por esa razón los Cowboys estarán preparándose desde el 21 de julio en Oxnard, California.

Una gran atracción serán las distintas batallas posicionales que tendrán los jugadores para ganarse un lugar en el roster. Aunque esa cuestión a su vez permite ver en qué sectores Dallas es fuerte y en cuáles hay carencia de talento comparados entre sí. Realizaremos entonces un ordenamiento dividiendo la plantilla por puesto. Hoy optaremos por los cinco más completos.

Lee la parte 1 haciendo click en este link.

5- Corredores

Lo que colocó a los running backs por sobre la línea defensiva fue la cantidad de incógnitas que hay en aquel puesto. Sin embargo, las dudas en este caso no son menores. Habrá por el contrario una minuciosa supervisión sobre lo que haga el titular aquí. Los ojos estarán puestos en Ezekiel Elliott principalmente por la floja temporada que tuvo en 2020.

Las estadísticas frías de Elliott fueron discretas por primera vez en su carrera. Sus 979 yardas ni siquiera superaron la marca que tuvo en 2017, cuando se perdió seis juegos por una suspensión. Aunque indudablemente lo más preocupante fue su incapacidad para proteger el balón al totalizar seis fumbles, con cuatro perdidos.

Pero no todo está perdido para un corredor que supo ser el más dominante de la NFL. Un atenuante que podría incrementar su producción es una línea ofensiva saludable. Recuperar a Dak Prescott a su vez obligará a las defensivas a prestarle mucha atención a los grandes objetivos que tendrá por aire Prescott.

Aunque los Cowboys también cuentan con un RB que debe dar un salto. El año pasado la repartición de snaps entre Tony Pollard y Zeke fue algo más equitativa que anteriormente. Por la cantidad de inconvenientes que tuvo la ofensiva con las lesiones no pudo aprovecharlo, pero es evidente que el ataque necesita su cambio de ritmo para tener variantes.

4- Linebackers

Quizás pueda resultar algo sorprendente ver este grupo posicional tan alto en el orden. No hay dudas de que seguramente fue el punto más débil de todo el roster la temporada anterior. Sin embargo, también es cierto que fue el lugar en el que más recursos invirtió Dallas. Tanto en el draft como en la agencia libre se evidenció la urgencia por cubrir la carencia de este sector.

La valoración sobre los linebackers lógicamente no tiene que ver con los que continúan sino con los que llegan. Si Jaylon Smith y Leighton Vander Esch recuperan sus niveles de 2018 sería algo excelente. Aunque ni la versión reciente de Smith ni el historial de lesiones de Vander Esch generan mucha confianza en que habrá un cambio abrupto en sus rendimientos.

El que sobresale como la luz de esperanza es Micah Parsons. Si bien podría creerse que seleccionar un liniero ofensiva hubiera sido lo mejor a largo plazo, Jerry Jones apostó fuerte por el linebacker de Penn State. En la defensiva podría representar la inyección de velocidad necesaria para despertar a una unidad que carece de playmakers.

Otra adición de experiencia como Keanu Neal también será vital. Su rol podría estar un poco confuso por las opciones que tiene Dan Quinn en esa área, pero está claro que el nuevo coordinador defensivo lo tiene pensado como alguien muy importante. Aunque el techo de los linebackers es un poco más alto por un integrante que vuela bajo los radares de casi todos.

Un pick que puede concluir siendo el mejor en cuanto al valor obtenido por el costo de inversión es el 115. Jabril Cox era un prospecto proyectado para la segunda o tercera ronda y la fortuna hizo que Quinn se hiciera con un LB totalmente distinto a los que posee. Cox le brindará a la defensiva una capacidad en cobertura de pase que debería verse de inmediato.

3- Línea ofensiva

Las lesiones hicieron que un grupo que partía como muy seguro se convirtiera en una debilidad. La falta de reemplazos confiables contribuyó al caos que tuvo su momento culmine con la baja de Prescott. Tener a agentes libres no drafteados como tackles junto con quarterbacks suplentes fue una combinación para un inevitable desastre.

El presente será completamente opuesto de acuerdo a lo que creen en la franquicia. La decisión de no elegir al OT Rashawn Slater es un indicio de la confianza que hay en las recuperaciones de Tyron Smith y La’el Collins. Smith apenas estuvo en dos duelos y Collins no pudo ser activado en toda la temporada.

La gravedad de sus lesiones no debe ser menospreciada. Ambos necesitaron operaciones en zonas complicadas como el cuello y la cadera, respectivamente, por lo que sus estados físicos serán una situación para monitorear. Sobre todo teniendo en cuenta que deberán proteger a un quarterback que ahora cuesta 160 millones.

Aunque hay optimismo en que podrán estar en condiciones. La sola presencia de los tackles titulares le da una mejoría enorme a la ofensiva completa. Mucho más al añadir que Zack Martin también regresará tras perderse seis choques. Recuperar al liniero ofensivo más sólido es una garantía de competitividad en una zona vital de la unidad.

La profundidad que tendrá el depth chart es una cuestión fundamental al recordar lo que sucedió el año pasado. La firma de Ty Nsekhe sirve como un seguro. A su vez, el rookie Josh Ball competirá por un lugar. Ver el vaso medio lleno también incluye la experiencia que ganaron tanto Brandon Knight como Terence Steele de manera inesperada.

2- Quarterbacks

En este segmento podría hacerse la excepción de colocar el puesto en singular porque todo depende de Dak. Si bien es relevante tener un reemplazo que dé cierta tranquilidad, la verdad es que la temporada estará perdida sin él. Pero tener un reemplazante de poca calidad no puede opacar la dificultar que requiere encontrar a un QB1 capaz de liderar un equipo.

Habrá mucho que probar para Prescott incluso a pesar de estar retornando de una lesión. Las exigencias que conlleva ser el quarterback de los Cowboys siempre son altísimas y eso puede aumentar por el contrato recibido. Aunque esas cuestiones no dan la sensación de que lo afectarán mentalmente por la dureza que tiene.

Sobre lo estrictamente deportivo es indudable que no hay excusas. La línea ofensiva debe ser segura como no lo fue meses atrás. Sin embargo, de ahí en más es puro talento lo que rodea al QB. Un dúo de corredores complementarios se une a la fortaleza principal del roster para armar una ofensiva que deberá ser explosiva como pocas.

1- Receptores abiertos

Si hiciéramos una encuesta sobre este tema seguramente la votación sería unánime. Los wide receivers que hay son muy posiblemente el mejor trío de la liga. Lo más interesante de los tres es que ya tenían este mote la temporada pasada y cumplieron las expectativas que habían generado. Ni la ausencia de Prescott logró detener la peligrosidad que tuvieron ellos.

Amari Cooper fue el claro WR1 más allá de ser el que más dinero recibe. Se vio una versión de Cooper mucho más consistente. Esas variaciones notorias que había entre su rendimiento en el AT&T Stadium con respecto a su producción fuera de casa desaparecieron. Lideró cada una de las categorías con 1.114 yardas, 92 recepciones y cinco anotaciones por aire.

CeeDee Lamb fue la aparición que se esperaba tras ser tomado con el pick global 17. Con 935 yardas y cinco touchdowns en 74 atrapadas se acomodó como la segunda opción en el ataque aéreo. La tarea de Michael Gallup fue muy destacada con highlights impresionantes incluidos. Su 843-59-5 es muy prometedor para ser el tercer receptor de una ofensiva con Andy Dalton.