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¿Podrán los Cowboys mejorar su defensa terrestre este año?

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La defensa por tierra de los Cowboys viene siendo uno de sus puntos débiles en las dos últimas temporadas. Tras un gran rendimiento en 2018, la temporada 2019 supuso un bajón de prestaciones importante. Sin embargo, no se compara con el descalabro de la temporada pasada. Y vaya que fue histórico.

En 2020, los Cowboys permitieron 2.541 yardas por tierra, promediando 158.8 yardas por encuentro. Esto les dejó como el segundo peor equipo en este departamento, justo detrás de los Houston Texans. Y, a nivel histórico, quedó como la segunda peor defensa en la historia de la franquicia.

Esto se debió a varios factores. Por un lado, el coordinador defensivo Mike Nolan intentó implementar complejos esquemas en un año sin pretemporada ni OTAs. Aparte, los Cowboys contrataron a linieros defensivos veteranos que no dieron la talla: Gerald McCoy (lesionado), Dontari Poe (liberado), Everson Griffen (canjeado) y Aldon Smith. De ellos, Smith tuvo un rendimiento notable, pero este decayó tras los primeros juegos.

Sin embargo, esto supone una regresión importante. En cinco de los seis años previos a Mike Nolan, la defensa terrestre bajo la coordinación de Rod Marinelli nunca bajó del puesto 11 en la liga. Dicho de otro modo: pasó de frecuentar o rozar el top 10 a ser penúltima en la liga. Sin duda, esta fue una de las razones que le costó el puesto de coordinador defensivo a Nolan.

¿Qué cosas han cambiado en 2021?

Tras la debacle defensiva del año pasado, los Cowboys tomaron cartas en el asunto. Por un lado, contrataron como coordinador defensivo a Dan Quinn, quien ocupó ese cargo en los Seahawks. Aparte, el equipo incorporó a varios novatos que pueden elevar el nivel de la defensa terrestre: los apoyadores Micah Parsons y Jabril Cox, además del ala defensiva Chauncey Golston y los tacleadores defensivos Quinton Bohanna y Osa Odighizuwa.

En cuanto a la agencia libre, el enfoque fue totalmente diferente. En vez de contratar a jugadores cuyos mejores días ya pasaron, los Cowboys sumaron a piezas no tan veteranas y de rendimiento inmediato: los linieros defensivos Brent Urban, Carlos Watkins y Tarell Basham, además del profundo reconvertido a apoyador Keanu Neal.

Todo esto, por supuesto, se combina con las piezas que los Cowboys aún conserva en su arsenal: los alas defensivas DeMarcus Lawrence y Randy Gregory, los tacleadores defensivos Neville Gallimore y Trysten Hill, además de los apoyadores Leighton Vander Esch y Jaylon Smith.

Todos estos elementos, funcionando a su mejor nivel, deberían hacer que los Cowboys mejoren por completo en la defensa por tierra. Varios de estos jugadores tienen habilidades probadas en este apartado del juego. Además, las nuevas incorporaciones tienen en común el hecho de tener brazos largos. Esto es a gusto de Dan Quinn, quien prefiere defensores de estas características, especialmente en el juego terrestre.

Pero ese no sería el único apartado necesitado de mejora. Los Cowboys también necesitan que su defensa terrestre tenga capacidad anotadora. El equipo vaquero ocupó el puesto 28 entre las defensas anotadoras en 2020. Por lo tanto, tener una gran capacidad de generar fumbles e intercepciones que terminen en las diagonales será otra de las tareas pendientes para este año.

¿Han hecho suficiente los Cowboys para mejorar su defensa? ¿Qué podría salir mal?

En el papel, no queda duda que el equipo vaquero ha hecho un gran trabajo tratando de reforzar su necesitada defensa. Y tampoco se duda que el equipo pueda mejorar en la defensa terrestre gracias a todas las incorporaciones. Sin embargo, las cosas podrían salir diferente en la práctica.

Por un lado, está lo obvio: la capacidad del equipo de adaptarse a nuevos esquemas defensivos. Es cierto que las ideas de Dan Quinn no son tan complejas como las que pretendió usar Nolan, y que este año si se ha tenido tiempo suficiente para implementarlas. Sin embargo, queda por ver cómo se adaptan los jugadores a ellas, y si logran hacerlo bien para rendir de inmediato desde el comienzo de la temporada regular.

Aparte, hay jugadores con tiempo en el equipo cuyo rendimiento podría estar en duda. Uno de ellos es el tacleador Trysten Hill, quien parecía camino a redimirse en su segundo año con el equipo vaquero. De hecho, tuvo un gran campamento de entrenamiento en 2020 tras aprovechar la baja de Gerald McCoy. Sin embargo, una lesión en la semana 5 truncó su proyección, y ahora parece que Hill tendrá que empezar de cero para ganarse un lugar.

Las mayores incógnitas están en el cuerpo de apoyadores. Tanto Leighton Vander Esch y Jaylon Smith tendrán que rendir a su mejor nivel si quieren seguir en el equipo. LVE está en su último año de contrato, luego que los Cowboys decidieran no activar la opción del quinto año. Por otra parte, Smith no solo tiene que justificar su alto salario, sino también ganarse de nuevo a los fanáticos con buenas actuaciones… y celebraciones acordes al momento.

Finalmente, está el apartado obvio: el rendimiento de las nuevas incorporaciones. Tanto los novatos como los veteranos tienen como tarea luchas por ganarse la titularidad, o bien, un lugar en la rotación. Este año si tendremos juegos de pretemporada, con lo cual podremos ver mejor si dan la talla para lo que necesita el equipo vaquero.

Vale agregar que, este año, los Cowboys enfrentarán a algunos de los mejores corredores de la liga: Saquon Barkley (Giants), Christian McCaffrey (Panthers), Alvin Kamara (Saints), Dalvin Cook (Vikings) y Josh Jacobs (Raiders), entre otros. Sin duda, todos ellos serán una prueba de fuego para demostrar si la defensa terrestre de Dallas da o no signos de mejoría.

Como podemos ver, los Cowboys cuentan con todas las piezas necesarias para que su defensa terrestre mejore por completo. La expectativa ideal sería que ésta vuelva a colarse entre las diez mejores de la liga. Después de lo ocurrido el año pasado, es poco probable que el equipo desee volver a pasar por esa situación. Así que solo queda esperar hasta ver los primeros resultados del trabajo de Dan Quinn en ese apartado de la defensa.