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Los Cowboys van en serio: triunfo 20-16 frente a los Vikings sin Dak Prescott

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En la semana de descanso se creía que Prescott iba a estar condiciones para competir en Minnesota. Sin embargo, con el correr de los días eso fue quedando cada vez más en duda. Los entrenamientos con el equipo no lo tuvieron moviéndose con total normalidad, por lo que cerca del domingo ya era muy difícil imaginar al quarterback en el terreno de juego. Con la anticipación reglamentaria el QB1 sería designado como inactivo.

Por ese motivo el titular fue Cooper Rush. La realidad es que en la primera mitad su rendimiento fue aceptable. Con excepción de un envío a Blake Jarwin en doble cobertura que sería interceptado, la ofensiva a nivel global se vio bastante competente. En la serie de dos minutos final sí se vieron un poco más de complicaciones por la obligación de lanzar el balón, pero no tuvieron influencia en el marcador.

Apenas 10-3 fue la ventaja de los Vikings yendo al entretiempo. La razón principal por la que no fue menor son dos nombres específicos. El primero es Greg Zuerlein, quien volvió a fallar un field goal accesible para un pateador profesional. La otra equivocación fue más grave porque la defensiva había frenado a su rival. Un offside infantil de Bradlee Anae cuando se ejecutaba el despeje le permitiría a la ofensiva continuar la serie.

Si bien ese drive finalizaría con un gol de campo, esas fallas no pueden ocurrir en un duelo tan cerrado en el que estás con tu QB suplente. Una anotación de Adam Thielen fue la diferencia en esa etapa. Salvo por esa serie para comenzar el juego, la defensiva logró contener muy bien el ataque de Minnesota. Una mención de honor va hacia las buenas participaciones de Anthony Brown desviando pases en situaciones importantes.

En el tercer cuarto Dallas pegó rápido para igualar las acciones de inmediato. Un envío al centro para Cedrick Wilson derivó en un touchdown de 73 yardas. Esa jugada sirvió como entrada para lo que ocurriría en la conclusión. Rush finalizó con 325 yardas, dos anotaciones y un pick. Un detalle no menor que podría escaparse en la alegría de los festejos es que la segunda mitad la disputó sin Tyron Smith como su tackle izquierdo.

De nuevo la última serie ofensiva de Dallas tuvo de todo. Una jugada fortuita fue lo que ayudó a acrecentar las esperanzas de un posible triunfo. Un impreciso pase largo a Amari Cooper le rebotó en el pecho al esquinero Bashaud Breeland mientras caía al suelo. Eso elevó el ovoide y Cooper lo tomó para un avance de 33 yardas que le dio color al drive decisivo. Un nuevo envío al receptor abierto colocó a la unidad en territorio rival.

Aunque instantes más tarde llegaría otra infracción que podía haber costado el juego. Tal como ocurrió en New England, apareció un holding de Connor Williams en 2da y 3 cuando estaban en una posición ideal. A continuación, un pase a Ezekiel Elliott significó una pérdida de tres yardas para que sea 3ra y 16. Ahí parecía que deberían conformarse con un FG para buscar ir a tiempo extra. Sin embargo, faltaba lo mejor.

Una penalidad muy poco frecuente de delay of game de la defensiva movió el balón cinco yardas más adelante. Era 3ra y 11, por lo que cuidar la posesión era imprescindible. Ahí Rush hizo lo lógico y lanzó un pase simple hacia Elliott. La jugada estaba destinada a ser un avance insuficiente, pero Zeke sacó a relucir su capacidad de eludir tackles para darle a la ofensiva un 1ro y gol decisivo.

Atacar por tierra para seguir consumiendo el reloj era una situación lógica. Aunque Kellen Moore confió otra vez en el brazo de su quarterback. Un fade pass perfecto a Cooper fue seguido por una recepción impecable del WR. Esa anotación de los Cowboys dejaba el marcador 20-16 con 51” restantes para la sorpresa de muchos.

Minnesota ya no tenía tiempos fuera. La defensiva hizo exactamente lo opuesto a lo que había hecho en la serie anterior. Allí una sucesión de infracciones inexplicables como un castigo de rudeza al pasador de Tarell Basham y dos unnecesary roughness de Randy Gregory le dieron vida a los Vikings. Pero cuando valía hicieron su tarea de manera inmejorable.

Perder este juego no hubiera sido tan doloroso. Era mucho más relevante asegurarse que Prescott se recupere al 100%, por lo que una caída era entendible. Sin embargo, mostrar esa actitud en un Sunday Night Football es un golpe en la mesa para el resto de la NFL. En la victoria del domingo por la noche los Cowboys demostraron que van en serio.