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Los Cowboys están demostrando tener una ofensiva balanceada, versátil… y peligrosa

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Dallas Cowboys

Desde antes del comienzo de la temporada 2021, muchos tenían claro que la ofensiva de los Cowboys iba a ser una de las más peligrosas de la NFL. Sin embargo, del papel a la práctica pueden ocurrir cosas, como la plaga de lesiones de 2020. De hecho, el equipo ha tenido bajas puntuales en ofensiva en lo que va de campaña, así como jugadores en horas bajas. Y, a pesar de ellas, la potencia en ataque no ha disminuido.

De hecho, la unidad dirigida por el coordinador ofensivo Kellen Moore se ha mostrado bastante balanceada y versátil. Durante cada uno de los cuatro juegos disputados hasta ahora, la ofensiva vaquera ha podido adaptarse a la situación de juego y a las bajas. Eso le ha permitido mantenerse igual de peligrosa, complicando así a los coordinadores defensivos rivales.

Los números así lo reflejan. Tras las primeras cuatro semanas de la temporada, los Cowboys están en el top de muchas estadísticas ofensivas de la liga. Son terceros en yardas totales (1.683) y yardas por encuentro (420,8), segundos en yardas terrestres (663) y cuartos en puntos por juego (31,5). En yardas de pase ocupan el 15º lugar con 1.020 yardas (255 por juego), pero esto se debe al ataque mayormente terrestre en los últimos encuentros.

¿Qué factores han influido en este desempeño ofensivo?

Uno de los factores, como mencionamos, es la capacidad que ha tenido el equipo de adaptarse a las circunstancias del juego. Especialmente en lo que a bajas respecta.

Recordemos que, en la semana 1 contra Tampa Bay, los Cowboys no contaron con el guardia Zack Martin. Y luego, desde la semana 2, no han podido contar con el receptor Michael Gallup (lesión) y el tacleador derecho La’el Collins (suspensión).

Por otro lado, también están las situaciones puntuales de juego. Contra los Buccaneers, el equipo vaquero estuvo cerca de ganar el encuentro. Esto, recordemos, a pesar de las fallas del receptor CeeDee Lamb y de no recurrir al juego por tierra. Luego, en las semanas 3 y 4, el cuerpo técnico ha intentado dosificar al receptor Amari Cooper, quien viene arrastrando una lesión en las costillas ocurrida en la semana 1 y agravada en la semana 2.

A pesar de estas condicionantes, la ofensiva de Dallas no ha bajado su nivel. En estos momentos, el tackle Terence Steele ha mostrado una gran mejoría respecto al año pasado supliendo a Collins. Mientras, los receptores Cedrick Wilson y Noah Brown cumplen su papel, ya sea ocupando el lugar de Gallup o ayudando a “dosificar” a Cooper.

Otro factor importante es la versatilidad en ataque. Las armas ofensivas con las que cuentan los Cowboys están todas a un alto nivel, sin que una sea más débil que la otra. Por lo tanto, Dallas puede atacar con cualquiera de ellas: ya sea con su cuerpo de receptores, con sus alas cerradas, o con su ataque terrestre.

De hecho, la baja de Michael Gallup ha hecho que los Cowboys estén decantándose por usar esquemas con dos alas cerradas o dos corredores. Esto le ha funcionado muy bien al equipo vaquero, aparte que no se ciñe a una única formación. El alto nivel de los jugadores ofensivos le da a Dallas este lujo que no cualquier equipo tiene.

Un último factor es la “falta de egoísmo” en la ofensiva vaquera. Según reseña Brian Martin en un artículo para Blogging The Boys, en estos momentos no hay “divas” en el ataque de Dallas como ha ocurrido en el pasado. Esto hace que el ataque esté más distribuido y que todos pongan de su parte por el bien del equipo.

Un claro ejemplo de esto es Ezekiel Elliott. Al ser uno de los mejores pagados del equipo y uno de los mejores corredores de la liga, sorprende que esté dispuesto a tener labores menos “glamorosas” si el plan de juego así lo requiere. Esto lo vimos en el juego contra los Buccaneers, donde Elliott hizo un gran trabajo como bloqueador, ayudando en la protección de pases de Dak Prescott. Y Zeke siente orgullo por cumplir ese rol por el bien del equipo.

Por supuesto, buena parte del poderío ofensivo de Dallas depende del mariscal Dak Prescott. Durante la temporada pasada, al igual que en la pretemporada de este año, pudimos ver cómo el potencial de ataque de los Cowboys disminuye cuando Prescott no está en el campo. Por lo tanto, que Prescott se mantenga sano es clave para el desempeño ofensivo del equipo vaquero.

Aparte, también hay que darle méritos a la línea ofensiva de Dallas. Con la vuelta tras lesión de varios de sus titulares, es notable el cambio con respecto a la campaña pasada. Prescott se ve más protegido a la hora de los pases, y los corredores tienen más facilidades al abrirse paso entre los defensores rivales.

De hecho, los linieros ofensivos de los Cowboys están rindiendo a un gran nivel. Según Pro Football Focus (PFF), Dallas tiene a tres linieros entre los cinco mejor puntuados en lo que va de temporada. Ellos son Zack Martin (2º, 93.4 puntos), Tyron Smith (3º, 91.6) y Connor McGovern (5º, 88.6). Esto evidencia claramente el salto de calidad de la ofensiva de Dallas respecto a 2020.

De mantener su equilibrio y versatilidad, la ofensiva de los Cowboys podría seguir siendo una de las más peligrosas de la NFL este año. Aún quedan 14 semanas de temporada por delante, pero no queda duda que las sensaciones son positivas. Y, por supuesto, el optimismo en torno al equipo sigue creciendo.

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