La temporada pasada les dejó un mal sabor a todos. Luego de un decepcionante 2019 que concluyó con un mediocre 8-8, Dallas volvió a hacer agua a pesar de tener un roster presuntamente muy talentoso. Pero si hay una conclusión para tener en cuenta del año 2020 es que quizás el nivel de los jugadores esté sobrevalorado.
Un caso muy visible es el de los linebackers. Con la llegada de Mike Nolan se creía que ese grupo podía volver a su versión de 2018. La idea de un sistema más múltiple incluía un cambio de posición entre los dos más importantes buscando diferentes cuestiones. Jaylon Smith le dejaría el rol de MLB a Leighton Vander Esch para poder tener mayor libertad.
No hace falta decir que el rendimiento fue muy malo. Nada de lo que se esperaba salió de acuerdo a lo planeado. La falta de una preparación normal pudo haber afectado la adaptación de ambos a sus nuevas funciones. Sin embargo, los errores cometidos van más allá de una modificación realizada por el coordinador defensivo.
Lo cierto es que Nolan ya no está en el staff. En su lugar se encuentra Dan Quinn con un esquema más simple para evitar confusiones. Aunque eso no implica que todos los inconvenientes vistos en esa unidad se solucionen automáticamente. La discusión sobre quiénes deberían ser los linebackers continúa presente y eso es más que justo.
El rendimiento de Jalyon Smith sigue dejando dudas
Este es sin lugar a dudas el primero que debe ser cuestionado. Por lo pronto, es el que más dinero gana. Si bien un gran contrato no convierte a los jugadores en máquinas que van a rendir siempre bien, es normal que sea a ellos a quienes se les exija más. Desafortunadamente para las aspiraciones de los Cowboys su versión dejó mucho que desear.
Las cifras en frío marcan que finalizó segundo en la NFL con 154 tackles combinados. Sin embargo, no hay ninguna estadística más engañosa que esa para valorar a un jugador. Porque si un defensivo derriba a un corredor tras ser arrastrado cinco yardas técnicamente suma en ese rubro, pero en verdad esa fue una jugada negativa. Eso es algo que se vio mucho en 2020.
Aunque la caída en su nivel quizás no debería ser tan sorprendente. La mejor actuación del LB fue en 2018. En esa temporada la defensiva fue el gran pilar del equipo para llegar a los playoffs ganando la NFC Este. Su no convocatoria al Pro Bowl fue muy injusta porque el rendimiento había sido fantástico. Así fue como Jerry Jones le firmó una extensión de 64 millones.
Jaylon Smith causes DPI, gets flagged, flexes as if he made a good play.pic.twitter.com/bd5yzBazN1
— Dov Kleiman (@NFL_DovKleiman) January 3, 2021
Pero la historia se desarrolló de manera opuesta el año siguiente. Si bien los logros personales dicen que allí sí sería nombrado como uno de los mejores en su puesto, su nivel ya no fue tan sólido. Lo más problemático de esta cuestión es que su rendimiento en la temporada pasada fue el peor de su carrera.
Una enseñanza que dejó el caótico 2020 es que la versión de Notre Dame da la sensación de que no volverá. Algo para destacar es su durabilidad tras la grave lesión que sufrió en su último juego en los Fighting Irish. Smith se perdió toda su temporada de novato recuperándose, pero desde allí estuvo en los 64 duelos que disputó Dallas.
Un cambio de funciones es una obligación para Quinn. El linebacker perdió notoriamente velocidad con respecto a lo que supo ser, por lo que casi siempre es superado en cobertura. Con el aumento en las situaciones de pase que se ven en la actualidad quizás sea mejor darle menos responsabilidad en esa área.
Las lesiones de Leighton Vander Esch lo convierten en una incógnita
Una vez más las lesiones marcaron el año del pick global 19 en 2018. Sobre este tema podría decirse que hay un punto en común con su compañero. Así como los Jones apostaron por Smith en la segunda ronda de su draft, invirtieron una selección premium en el joven de Boise State a pesar de ciertos rumores acerca de su estado físico.
Es evidente que son situaciones diferentes en el sentido que había muchas dudas en torno a que Smith pudiera siquiera volver a jugar. Eso no estaba tan en consideración con Vander Esch porque no había una lesión puntual en ese entonces. Sin embargo, era una cuestión anterior lo que podía dificultar su proyección. Sobre todo por la zona en que ocurrió y el puesto que ocupa.
Aunque lamentablemente la ausencia en repetidas ocasiones es algo que caracterizó a LVE en sus tres primeras temporadas en la liga. Un problema en su cuello nuevamente fue lo que impidió que pudiera completar la temporada 2019. La necesidad de una cirugía en esa área generó mucha incertidumbre.
#Cowboys star LB Leighton Vander Esch suffered a fractured collarbone early in the game tonight, source said. He’ll land on Injured Reserve, a brutal blow. The nerve center of the defense and one of its top playmakers, Vander Esch’s loss stings. He’ll be back this season.
— Ian Rapoport (@RapSheet) September 14, 2020
En 2020 demostró que ese inconveniente quedó atrás al menos por ahora. Sin embargo, eso no significa que jugó los 16 ´partidos de la temporada. Por el contrario, volvió a lesionarse bastante temprano en la semana 1. Si bien esa baja fue por una fractura de clavícula producto de un choque, se repitió la historia de su ausencia.
Vander Esch totalizó apenas diez juegos. Esa es la principal razón por la que los Cowboys no pueden confiar ciegamente en su presencia. Debe haber un plan de respaldo porque el pasado reciente demuestra que no es tan durable. Si bien por lo menos su nivel no está tan en duda, no sirve de nada ser un jugador excepcional que no puede mantenerse dentro del equipo.
Un dato muy importante para tener en cuenta es su opción de quinto año. Todos los novatos drafteados firman un acuerdo por cuatro temporadas, pero las franquicias tienen la posibilidad de añadir una más con los picks de primera ronda. La fecha límite para que Dallas tome una decisión al respecto es el próximo tres de mayo.
Sean Lee aún no sabe si continuará compitiendo
El caso del veterano es el antecedente que se utiliza al hablar de Vander Esch. Una gran cantidad de lesiones es una tendencia que se repite en su extensa trayectoria. Por ese motivo fue tan sorprendente su participación en 2019 cuando pudo completar una temporada por primera vez en su carrera. Sin embargo, volvió a su constante en 2020.
Una hernia deportiva lo obligó a visitar el quirófano incluso antes de iniciar la competencia. Comenzar en la lista de lesionados fue un indicio muy malo. El número de juegos en los que vio acción fue nueve, pero fue titular en solo dos ocasiones. Su influencia resultó ser obviamente menor al participar en apenas el 13% de los snaps en la defensiva.
Esto hace que se deba dudar de su regreso en un rol muy relevante. El dato que marca la falta de claridad sobre su futuro es que aún no se sabe si seguirá jugando o se retirará. Más allá de su estado, sería clave que pudiera estar en el roster por su liderazgo. Lo cierto es que Lee es el único que sabe qué sucederá.
Hearing Sean Lee still working through continuing playing or retiring. LP Ladouceur, 16-year vet entering free agency, plans on returning in 2021 and Maurice Canady (remember him? he opted out last year) is staying in shape. No word if he plans on playing in 2021.
— Calvin Watkins (@calvinwatkins) February 23, 2021
¿Qué opciones brinda el draft?
Linebackers es un puesto en el que se pueden encontrar una contribución sólida en varias rondas. Sin embargo, los Cowboys necesitan impacto inmediato. El candidato más establecido es Micah Parsons de Penn State. Otras opciones en el día 1 pueden ser Jeremiah Owusu-Koramoah o Zaven Collins, aunque ellos serán elegidos en la segunda mitad. En instancias posteriores también estarán disponibles Jabril Cox y Dylan Moses.
#PSU LB Micah Parsons (No. 11) might have had the best game from a linebacker that I've ever seen in CFB.
Here are several plays from his dominant performance against Memphis: pic.twitter.com/tk6KdG6VJ1
— Marcus Mosher (@Marcus_Mosher) November 13, 2020














