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Analizando las posibilidades de cada jugador: corredores

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El campamento de entrenamiento es la prueba de que la temporada se acerca. Allí se suele definir cómo estará conformado el roster a partir de los rendimientos individuales. Esa preparación no comenzará sino hasta fines de julio, aunque vale la pena tener una vista previa del equipo para saber quiénes tienen más probabilidades de estar en el depth chart. Observaremos también a los que tienen un puesto asegurado, para cuáles jugadores sería una hazaña superar el corte y qué batalla posicional resultará interesante. Hoy: running backs.

Lista completa de jugadores disponibles

Ezekiel Elliott, Tony Pollard, Rico Dowdle, JaQuan Hardy, Malik Davis, Nick Ralston, Aaron Shampklin y Ryan Nall.

Los que tienen un lugar asegurado

El grupo de corredores de los Cowboys esencialmente no se modifica desde 2019. En ese año llegó el gran contrato para Elliott que ahora lo confirma en el roster para la próxima temporada. Aunque en esa instancia también fue drafteado Pollard en la cuarta ronda, por lo que ese dúo se mantiene firme en el depth chart.

Ellos son las piezas que no deben preocuparse por su lugar dentro del equipo. No hay ninguna duda de que Zeke no es el mismo que cuando llegó a la NFL en 2016 con el pick global 4. Pero su situación contractual determinó desde el momento en el que firmó su extensión que iba a continuar en la franquicia como mínimo hasta 2022.

Yendo a los números queda en evidencia que un movimiento de salida le quitaría espacio salarial a la gerencia. Según Spotrac, su dead cap si es cortado será de 30.080.000 dólares. Teniendo en cuenta que ya pasó la fecha importante del 1/6, 18.220.000 impactarían este año y los 11.860.000 restantes lo harían en 2023. Por ese motivo su presencia está completamente confirmada.

En el caso de Pollard su rendimiento debería colocarlo como un candidato a tener más oportunidades. Si bien en las cifras totales fue superado por su compañero, fue bastante mejor en lo que a eficiencia se refiere. Lo cierto en su situación es que aún resulta un corredor bastante barato por estar en la última campaña de su vínculo como novato.

En la burbuja

Dowdle es por ahora quien completaría el cuerpo de running backs. La tercera opción en el depth chart para participar en juegos definidos que podría colaborar en equipos especiales. Eso es lo que se esperaba de él en 2021. Sin embargo, una desafortunada lesión en la pretemporada no le permitió tener más snaps. Por ahora deberá confirmar su lugar en el campamento de entrenamiento, pero es el favorito.

Hardy quizás sea su principal competidor para cumplir esa función de relevo. Ambos tienen en común que llegaron a Dallas como agentes libres no drafteados en años consecutivos, por lo que no hay tanta diferencia en realidad. Entre ellos debería estar el elemento final en el roster salvo que la directiva firme a algún veterano con más experiencia para tener cierta garantía.

La otra dupla que está en este segmento son los fullbacks. Tanto Ralston como Nall estarán peleando por un puesto. Lo malo para sus posibilidades gira en torno a que no es una garantía que realmente vaya a haber cupo destinado a esta posición. El uso de Connor McGovern en esa tarea seguramente reduzca sus opciones.

Menos chances

Los que aparecen en el roster actual con menos reconocimiento tendrán una cuesta arriba muy pronunciada. Las situaciones de Shampklin y Davis son típicas de una franquicia que necesita atravesar varios compromisos en la offseason. Los juegos de pretemporada será su gran escenario, aunque deberían brillar demasiado para subir en el ordenamiento.

Una batalla posicional para seguir

La naturaleza del puesto hace muy complicado evaluar cómo se encuentra cada corredor. En los entrenamientos se intenta evitar el contacto físico innecesario para evitar lesiones. Por esa razón no se suele ver mucha oposición al correr el balón. Únicamente en los duelos preparatorios frente a otros equipos podría verse algo de intensidad, pero los titulares no serán parte de esos ejercicios.

Esa cuestión hace difícil elegir una batalla propiamente dicha. La opción de Dowdle vs. Hardy podría ser una, pero Ralston vs. Nall quizás sea más interesante. No está asegurado que alguno de los fullbacks esté en el roster, pero en caso de hacerlo todo dependerá del bloqueo junto con la contribución en special teams. No hay una gran ventaja que separe a ninguno por la paridad que hay en sus potenciales.

Podría decirse que Ralston tiene en su favor haber estado en la franquicia la temporada pasada mayormente en el equipo de prácticas. Pero Nall tiene más experiencia al acumular casi 600 snaps en equipos especiales y 100 en ofensiva durante sus tres años en los Bears. Otro elemento que lo favorece es su rol como running back regular a nivel universitario con más de 2.200 yardas terrestres.

Expectativas del puesto

Lo que se espera del ataque por tierra posiblemente tenga a Kellen Moore como el principal apuntado. La responsabilidad compartida entre el coordinador ofensivo y lógicamente Mike McCarthy para una mejor distribución de los snaps estará de nuevo en el ojo de la tormenta. Un aumento en las oportunidades de Pollard es el tema que se viene repitiendo sin éxito desde hace varias temporadas.

En 2021 quedó demasiado en evidencia que cuando le dan el ovoide al jugador de cuarto año hay una probabilidad superior de que ocurra una jugada grande. Eso es algo que no surge con Elliott, por lo que resulta imperioso ver al menos una repartición 50/50. De hecho una inclinación en favor de Pollard quizás lo más efectivo para la ofensiva.

Aunque lo importante será entender el juego de hoy en día. En la liga no hay más running backs que carguen con todos los snaps. Un ejemplo como Derrick Henry es algo que de a poco va desapareciendo. Allí debe ser inteligente el staff. No es necesario elegir a uno, sino que cada cual puede tener su rol. Zeke podría ser el encargado de las situaciones de corto yardaje mientras Pollard aprovecha su explosividad.